Real Muy Antigua e Ilustre Cofradía de

CABALLEROS CUBICULARIOS

de San Ildefonso y San Atilano

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Historia

En el año 718 un grupo de caballeros mozárabes de Toledo trasladó a Zamora el cuerpo de San Ildefonso para evitar que fuera profanado durante la invasión musulmana. Con los años este hecho quedó en el olvido hasta que providencialmente, durante unas reformas en 1260, fue hallado bajo una lápida con la inscripción “Corpus Sancti Patri Ildephonsi Archiepiscopi Toletani” en la Iglesia Arciprestal de San Pedro, primigenia catedral y posteriormente segundo templo en importancia desde la consagración de la actual Catedral de Zamora en 1174.
 
Desde aquel momento, los Arzobispos Primados de Toledo reclamaron insistentemente el regreso de las reliquias, llegando a apelar a la Santa Sede, donde fueron varios los pontífices que amenazaron con la excomunión a los zamoranos. También hubo, incluso, varios intentos de sustraerlos. Para evitarlo, hacia el año 1300, la nobleza de la ciudad se constituyó en Cofradía. Los caballeros custodios adoptaron el nombre de “CAMAREROS DE S. YLDEPHONSO” o “CONGREGACIÓN DE CUBICULARIOS”, quienes ocultaron los santos restos en un lugar que se transmitió de padres a hijos durante generaciones. La Cofradía primigenia no estableció Constituciones para comportarse como una congregación cuasi secreta a fin de no publicitar su existencia y de este modo realizar eficazmente su misión. Sólo en 1496 salieron a la luz los restos, siendo situados en su emplazamiento actual y la Iglesia de Zamora depositó en poder de los Caballeros Cubicularios de San Ildefonso uno de los cuatro juegos de llaves imprescindibles para acceder al lugar en el que se ubican los sepulcros y que permiten la apertura de los mismos.
 
La Cofradía de Caballeros de San Ildefonso consta documentalmente que ya existía en 1415; los Estatutos más antiguos que se conservan de la misma son del año 1503, en los que se hace alusión a otros anteriores en los cuales se establecía que se compondría de un máximo de setenta Cofrades, todos ellos "Caballeros e Hidalgos", en 1536 se modificaron en parte los Estatutos, poniendo a cargo de la Cofradía también los restos de S. Atilano, por lo que pasó a denominarse "Cofradía de Caballeros de San Ildefonso y San Atilano", por rendir asimismo culto al Santo Obispo, Patrono de la Diócesis de Zamora, cuyos restos reposan junto a los de San Ildefonso en la capilla alta de la iglesia arciprestal de la Ciudad de Zamora.
 
En 1624 se hicieron unas Ordenanzas aclaratorias y aún más rigurosas en cuanto a la calidad de los Cofrades, que se redujeron a 33.
 
Desde fines del siglo XVI, hasta ya entrado el siglo XIX, tomó un carácter análogo al de las Ordenes Militares y Reales Maestranzas españolas por la manera de realizar las pruebas para ingreso en la misma, al objeto de acreditar en ellas la nobleza cualificada de los cuatro abuelos del solicitante, en cuyos expedientes se encuentran miembros o al menos entronques con las Casas más ilustres de España, como las de los Duques de Lerma, del Infantado, de Alba y de Gandía; los Condes­Duques de Olivares, los Condestables de Castilla, como igual­ mente en sus filas formaron parte descendientes de las poderosas familias de Roma, como los Colomnas y Orsinis, y de otras de la primera nobleza de Europa.
 
A esta Hermandad, la honraron de manera especial al pertenecer también a la misma los Reyes, D. Enrique IV desde 1465; D. Carlos I en 1522: D. Felipe Il en 1554; D. Felipe III en 1602 y D. Fernando VII, juntamente con su hermano Don Carlos, el que después fue monarca de la rama carlista con el nombre de Carlos V.
 
Hasta finalizar el siglo XVII, en esta Cofradía se fueron refundiendo otras también Caballerescas que existieron en la ciudad, como la de “Nuestra Señora de los Reyes”, la del “Corpus Christi”, la de “Nuestra Señora de la Candelaria”, e incorporada a ella con los mismos cofrades, pero independiente en el cumplimiento de sus fines y conservando la denominación propia; la de “Caballeros de San Nicolás”, que estuvo erigida primeramente en la iglesia de “Santa Olaya” y al desaparecer ésta, al mediar el siglo XVIII, pasó a la de San Andrés, en la que se conserva la imagen de su titular.
 
A este conjunto de Cofradías agrupadas en realidad en una sola, se la conocía en la Ciudad con la denominación de "COFRADÍA DE LOS CABALLEROS". De hecho, esta Corporación ha acogido en su seno a las personas que, en cada momento de la historia, se han destacado por su egregia nobleza a causa de su notable contribución al bien común y su testimonio de fe en la sociedad.
 
Como consecuencia de la desamortización se incautación por el Estado los cuantiosos bienes que tenía la Cofradía y con los remanentes solo se alcanzaron las disponibilidades para sufragar los gastos hasta el año 1846, ya con escasísimos cofrades.
 
En 1860 falleció el penúltimo cofrade a los 99 años, D. Prudencio de Guadalfajara y Aguilera, Duque de Castroterreño y Capitán General de los Ejércitos, el cual desde su juventud casi siempre había residido fuera de Zamora, por lo que la Cofradía continuó representada por el Sr. Vizconde de Garci-Grande, como único Cofrade de ella y cuyos sucesores en el título con gran celo conservaron el juego de llaves de las verjas y urnas de los Cuerpos Santos y gracias a su entusiasmo, se ha salvado de la desaparición el archivo de la Corporación.
 
Los descendientes del linaje de los Vizcondes de Garci-Grande fueron hasta el año 1967 los continuadores en conservar una tradición multisecular en las cuatro ocasiones en las que, hasta esa fecha, se expusieron a veneración pública de los fieles los Cuerpos Santos de San Ildefonso y San Atilano.
 
La última vez que acudió el Vizconde de Garci-Grande, D. Manuel Espinosa Villapecellín (VII Vizconde de Garci-Grande) a presentar las llaves en representación de la Cofradía fue el día 11 de diciembre de 1960. Desde el año 1967, una vez reorganizada la Cofradía y en posesión de las llaves de la reja y los sepulcros de San Ildefonso y San Atilano ha vuelto a desempeñar, de forma ordinaria, las funciones que históricamente ha tenido encomendadas.
 
La devoción a San Ildefonso y San Atilano, cuyos sagrados restos providencialmente reposan en su capilla inaccesible en la Iglesia Arciprestal de Zamora y que siempre con tanto celo han venerado y custodiado los habitantes de esta ciudad y muy particularmente las Corporaciones genuinamente representativas de la misma, depositarias directas de esta hermosa tradición sagrada, mueve a que los restos del Santo Arzobispo de Toledo en el siglo VII San Ildefonso y del Santo Obispo de Zamora en el siglo X San Atilano, estén nuevamente rodeados como en los siglos pasados de una corte de honor, formada por sus destacados devotos, en consonancia con los tiempos actuales, pero sin perder la esencia de su carácter caballeresco y los valores tradicionales de la Nobleza Española y particularmente del Antiguo Reino de León: cristiandad y caballerosidad son los valores que han de ser el norte y guía de los Caballeros y Damas en todos los momentos de su vida.
 
Conviene no olvidar la función de apoyo de la Cofradía a los Reales ejércitos y sus labores de reclutamiento, con la profunda devoción que en estas tierras se ha tenido a la advocación de la Inmaculada Concepción de María, que se plasmó en el Voto de Villapando en 1466 y repitió entre los soldados del Tercio Viejo de Zamora en Empel, el día 8 de diciembre de 1585, convirtiéndose desde esa fecha en patrona del arma de Infantería. Conviene señalar la especial relación que mantiene esta corporación con La Armada Española, que ostenta la condición de Caballero de la misma, incorporándose tradicionalmente al elenco de Caballeros y Damas cada uno de los Almirantes Jefes de Estado Mayor, en el capítulo posterior a tomar posesión de su nombramiento.
 
Es necesario destacar que, desde tiempo inmemorial, el Capítulo en el que se reúne toda la Cofradía anualmente y se nombran, invisten y proclaman nuevos caballeros y damas se lleva a cabo dentro de la celebración de la Eucaristía bajo el Rito Hipano-Mozárabe. Por otra parte, como símbolo de comunión con la Iglesia Universal, se han compartido pequeños fragmentos de la reliquia con las diócesis de Toledo y Tarazona, así como con la Abadía de Seckau (Austria). De forma extraordinaria, los Santos Restos han peregrinado a Toledo (San Ildefonso, 2007) y Tarazona (San Atilano, 2009).
 
Por Decreto del Ilmo. Y Rvdmo. Sr. Mons. D. Fernando Valera Sánchez, de 29 de agosto del año 2.022, Obispo de Zamora, dirige la Real, Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Caballeros Cubicularios de San Ildefonso y San Atilano de Zamora una Comisión Gestora.

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